Qué cambia esta herramienta
Convierte mapas y listas YAML admitidos a JSON. Analiza el subconjunto de entrada documentado y escribe la representación de salida. Este lector YAML admite el subconjunto explícito de la herramienta complementaria, escalares sencillos y valores JSON en línea. Comprueba los tipos del JSON resultante. Una configuración externa con anclas o bloques multilínea exige un analizador completo.
Conoce el formato
JSON y YAML describen mapas, listas y valores escalares anidados, pero YAML añade anclas, etiquetas, cadenas en bloque y reglas de tipos implícitos. La dirección JSON a YAML produce un subconjunto explícito: claves y cadenas entre comillas, sangría de dos espacios y números, booleanos y null compatibles con JSON. La dirección inversa lee este subconjunto, escalares sencillos sin comillas y sintaxis JSON en línea; no pretende interpretar todo documento YAML válido. Las comillas impiden que un texto como true se convierta por accidente en booleano. Se rechazan claves duplicadas y sangrías mal formadas. Para configuración con funciones avanzadas, usa un analizador YAML completo.
Un proceso fiable
Cambiar de formato de datos significa relacionar dos modelos de información, no solo cambiar signos de puntuación. Empieza con un registro pequeño que represente tu caso e incluya, si procede, un valor no ASCII, un campo ausente o un dato anidado. Ejecuta la conversión y observa cómo aparecen claves, orden, números, valores nulos, listas y elementos repetidos. Algunos formatos de destino no tienen equivalente directo para una característica de origen; la guía específica explica el mapeo admitido. Prueba el resultado en la aplicación receptora y, si es posible, conviértelo de vuelta para comparar campos significativos. Para migraciones masivas o contratos externos, utiliza un analizador completo y pruebas de esquema.
Comprueba el resultado
Conserva el original junto al resultado y prueba primero un ejemplo pequeño conocido antes de procesar un documento grande. Compara el contenido significativo, no solo el tamaño del archivo o el número de líneas. Revisa nombres, cadenas entre comillas, caracteres no ASCII, finales de línea y campos repetidos tras la transformación. Un resultado legible no valida un esquema, no demuestra que el código se ejecute ni que los datos sean seguros para publicar. Este sitio procesa el texto en el navegador y muestra la salida como texto, pero al pegarla en otra aplicación se aplicarán las reglas de esta. Si la herramienta rechaza una entrada, identifica la construcción no admitida y utiliza un analizador especializado cuando haga falta.